#6 CRÓNICAS DE UN GAYMER REGIO

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Sábado 24 de febrero marcó nuestro primer viaje del año y empezamos fuerte, porque fue una excursión a Saltillo y la primer Gaymers Night del año. A las dos de la tarde partimos en van desde el centro de la ciudad, entre risas, pláticas cruzadas y esa emoción compartida que aparece cuando el plan implica carretera, convivencia y videojuegos. El trayecto se pasó rápido y, casi sin darnos cuenta, ya estábamos llegando a nuestro primer punto: Dinoquesadillas. Ahí la mayoría coincidimos en pedir la famosa dinocajita feliz, que además de quitar el hambre venía acompañada de pequeños dinosaurios que terminaron siendo tema de conversación y bromas en la mesa, mientras el ambiente se relajaba y cargábamos energía para lo que venía.

Después de comer, el plan siguió con una parada para comprar pan de pulque en tiendas locales, una excusa perfecta para caminar, explorar un poco la ciudad y seguir conviviendo. La excursión nos llevó entre calles de Saltillo hasta terminar en la Alameda, donde el grupo se movía con calma pero con la vista puesta en el reloj, sabiendo que nos esperaba uno de nuestros lugares favoritos. Llegamos puntuales a Calaca Café, ese espacio que ya sentimos como casa cuando visitamos Saltillo. Desde el inicio se notó el cariño con el que nos reciben siempre: mesas que se acomodan según lo que necesitamos, un ambiente cálido y la sensación de que todo fluye. Gus y su equipo demostraron, una vez más, que saben manejar la cafetería al cien, cuidando cada detalle para que la experiencia fuera redonda.

Memo fue el primero en dar la bienvenida, recibiendo a los asistentes y verificando accesos, mientras yo compartía el itinerario de la reunión y marcaba el arranque con mesas de juegos de mesa libres. Funker y Remi, Gaymers que siempre están presentes en su ciudad, estaban atentos y apoyando en todo momento. Conforme avanzaba la noche, empecé a visitar mesa por mesa con los premios listos, invitando a una ronda express de manotazo con temática de Pokémon, donde en cada mesa salía un ganador o ganadora entre risas, reflejos rápidos y gritos espontáneos, lo cual es formula segura de romper el hielo entre quienes asisten a su primera Gaymer Night.

A las 8:30 David y Boris se encargaban del registro y del torneo de Smash, que poco a poco fue subiendo de intensidad hasta convertirse en un duelo simbólico: Monterrey contra Saltillo. Las porras, los comentarios y la emoción acompañaron cada partida hasta que Saltillo se llevó la victoria, celebrada como se debe, con aplausos y orgullo local. La noche todavía guardaba más momentos: la foto oficial del evento reunió a todes en un mismo punto, y después llegó un mano a mano para identificar personajes de anime y Nintendo en equipos de tres. Conformados por Gaymers de Saltillo, y al final todos se llevaron premios, cerrando esa dinámica con sonrisas y complicidad.

Con el reloj acercándose al final, tocó agradecer a cada persona su participación y asistencia,  reconocer el esfuerzo colectivo y empezar el camino de regreso. La carretera de vuelta nos recibió nublada, parecía que estábamos llegando a Silent Hill, pero, afortunadamente llegamos de nuevo a Monterrey sanos y salvos, con la sensación clara de que Saltillo es diversión asegurada y con el deseo compartido de volver pronto, esperando que la euforia de las Gaymers Nights nos mantenga unidos durante todo el año.


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