En 1996, Jacques Servin, un programador de la empresa Maxis, decidió que en el juego SimCopter insertaría un «Easter egg» que, en fechas específicas (como los viernes 13), llenaba la pantalla con cientos de hombres en trajes de baño abrazándose y besándose.
El motivo de Servin no fue solo la diversión; fue una respuesta directa a lo que él describió como condiciones laborales intolerables y una cultura hiper-masculina dentro de la oficina. Según el creador, se sentía agotado por las semanas de 60 horas de trabajo y frustrado al ver cómo otros programadores incluían personajes femeninos hiper-sexualizados («bimbos») en el código. Su respuesta fue crear a los «himbos»: una versión masculina y festiva que cuestionaba la heterosexualidad implícita de los videojuegos de la época. Fue, esencialmente, una rebelión programada línea por línea.
La noticia dio la vuelta al mundo, convirtiendo esta sorpresa de código en un debate nacional sobre la censura y los derechos de los trabajadores. Jacques perdió su empleo, sin embargo, este no fue el fin de su carrera, sino el comienzo de algo mucho más grande. Tras su despido, Servin co-fundó el grupo de activistas The Yes Men, dedicado a realizar bromas corporativas y denunciar injusticias sociales a gran escala.

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