Crónicas de un Gaymer Regio #1

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La noche del sábado 8 de noviembre tenía un peso especial para mí. Aunque en las Gaymer Nights de Monterrey y Saltillo ya he hosteado— y aunque Agni y Mike ya habían venido antes a CDMX— esta era mi primera vez como staff en la capital. Y ese detalle lo cambia todo. Somos Voces comenzó con un flujo constante de asistentes; más de cien personas fueron llegando a lo largo de la noche. Desde el inicio ya había fila afuera, algo que imponía especialmente a David y Mike, quienes estaban recibiendo en la entrada y sintiendo de cerca la expectativa creciente.

Los cinco —Agni, Mike, Aza, David y yo, Cocas— entramos listos para coordinar cada área. Mi zona era la de la tarima, donde iniciamos con Sonic Racing y después el karaoke. Hostear es definitivamente lo mío, y en CDMX lo confirmé otra vez: leer al público, ajustar el ritmo, hacer comentarios ligeros para relajar el ambiente y mantener todo amigable pero respetuoso es un papel que disfruto. Aza estuvo apoyándome directamente en las dinámicas, ayudando a que cada actividad fluyera sin pausas y manteniendo a los Gaymers atentos y participando.

Las actividades avanzaban y el ambiente se volvía más dinámico. Estábamos entregando merch de CyberPower como premios, lo cual añadía emoción a cada turno. La gente jugaba, cantaba, contaba chistes, retaba a otros. Había una vibra divertida y ligera, de esas que se arman cuando todos están ahí para pasarla bien.

El clímax llegó durante el karaoke con “Golden” de Huntr/x. Fue un momento sencillo pero potente: la gente coreando, la tarima vibrando, y hasta los chicos de la barra de Somos Voces sumándose al canto para ser parte de esa experiencia única que solo Gaymer nights puede lograr. No fue un instante emotivo ni dramático, fue simplemente puro ambiente. De esos que te hacen sonreír porque todo está funcionando tal como debe.

Las retas fueron terminando y conforme se acercaba el final, tuvimos que recortar las participaciones del karaoke a unos dos minutos por persona debido a que teníamos el after programado con Nichos Bar. Aun así, el público se mantuvo en buena disposición y siguió disfrutando hasta el último minuto.

Ya al cierre, Agni subió a la tarima para agradecer la asistencia y compartir el mensaje que nos ha movido desde el inicio: que Gaymer Nights nació como una pequeña reunión de gays jugando videojuegos en Monterrey, y que hoy hemos logrado sumar a más gente, más ciudades y más comunidad a este proyecto que crece con cada evento.

Cuando terminó la noche, la sensación no fue de despedida, sino de avance. Este evento concluyó, sí, pero deja en claro lo prometedor que es el futuro Gaymer para nosotros. Lo que empezó como algo pequeño se está transformando en un espacio que la gente espera, disfruta y comparte. Y vamos a seguir creciendo.


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