La legitimación de la industria del gaming en Latinoamérica es un proceso en marcha, con avances y retrocesos. Desde impuestos polémicos en México (8% a videojuegos violentos), hasta proyectos de ley que intentan formalizar los esports, la región está reconociendo el potencial económico y cultural de los videojuegos.

Mientras los legisladores buscan obtener una nueva fuente de ingresos, la comunidad y la industria del gaming se han opuesto, argumentando que este impuesto podría encarecer los productos, impactar negativamente a los jugadores y no beneficiar directamente al desarrollo del sector.
Para regular los esports en Argentina y Brasil se han presentado proyectos de ley que buscan estandarizar las reglas para las competencias, mejorar las condiciones para los jugadores profesionales y atraer más inversión al ecosistema.
Aunque estas iniciativas a menudo se topan con desafíos legales y económicos, su sola existencia demuestra una tendencia hacia la formalización de una industria que antes era considerada un simple pasatiempo.

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